MENÚS PARA PACIENTES CON DIABETES
Una pareja inicia una relación sexual cuando
entre ambos existe una atracción física
intensa y en muchos casos también amor. El deseo de estar físicamente unidos provoca la excitación.
En la mujer, un fluido lubrica las paredes
vaginales, se incrementa la irrigación
sanguínea provocando que el clítoris y los pechos aumenten de tamaño. A
medida que la excitación sexual
aumenta, la vagina se expande como un globo, la piel se vuelve rosada y la
velocidad de contracción del corazón y la presión
arterial aumentan.
En el hombre, el proceso es muy parecido. El
pene aumenta de tamaño debido al incremento de la irrigación sanguínea; se
erecta. Los testículos suben y se acercan al cuerpo. En la medida que la
frecuencia cardiaca y respiratoria aumenta, aparece un líquido lubricante en la
punta del pene, que puede contener espermatozoides.
De los besos, abrazos y caricias, se pasa al coito o penetración. El hombre
introduce su pene en la vagina de la mujer. Los tejidos que rodean la parte
exterior de la vagina se hinchan, reduciendo el tamaño de su diámetro, de tal
forma que el pene queda atrapado en este lugar. El clítoris se eleva.
La frecuencia cardiaca y la presión sanguínea
de ambos continúan elevándose, sus cuerpos se acaloran en forma descontrolada.
El hombre presenta una erección completa del pene.
Un poco antes de la eyaculación, la frecuencia cardiaca y respiratoria se aceleran
extraordinariamente. En ese momento, ambos están próximos a llegar al orgasmo, que es el punto
culminante del acto sexual y solo dura unos segundos.
En la mujer se producen una serie de contracciones musculares rítmicas en la
vagina. Las frecuencias cardiacas y respiratorias y la presión sanguínea
alcanzan su punto máximo y los músculos de todo el cuerpo se tornan tensos. El orgasmo del hombre culmina con la
eyaculación, en la que se depositan entre 120 y 600 millones de
espermatozoides cerca del cuello uterino. Al igual que en la mujer, la
frecuencia cardiaca y la respiración alcanzan su máxima expresión.
Luego del orgasmo, el pene sale de la vagina.
En la mujer, el útero desciende a su posición original, aunque su cuello se
mantiene abierto para que los espermatozoides puedan nadar a través de él en
busca del óvulo. La vagina vuelve a su tamaño normal. En el hombre, el pene
disminuye a la mitad de lo que era en el momento de mayor excitación.
Después de atravesar el útero, los espermatozoides suben por las trompas
de Falopio. En una de estas trompas podrían encontrarse con un óvulo maduro,
solo si este se desprendió del ovario durante las 24 horas anteriores.
No más de unas cuantas decenas de millones
logran llegar a la trompa que contiene el óvulo, y solo unos 1500-5000 lo
alcanzan. En seguida, todos empiezan a secretar unas enzimas para disolver la
membrana exterior del óvulo, pero solo uno consigue entrar, y pierde su cola al
hacerlo.
Los núcleos de ambos gametos se funden,
produciéndose la fecundación que da origen al cigoto.
¿Cómo funciona el Aparato Reproductor?
Óvulo y Espermatozoide
Todas las células de nuestro cuerpo tienen
origen a partir de una única célula creada por la fusión de un espermatozoide, célula sexual masculina, y un óvulo, célula sexual femenina. La unión de
estas dos células forman el cigoto, o huevo fertilizado. La fertilización tiene
lugar en una de los trompas de Falopio. La célula resultante de la
fertilización se divide, dando lugar a más células. Las primeras células que se
crean a partir del óvulo fecundado son idénticas. Estas células que da lugar a
la creación de otras células con formas, tamaños y texturas diferentes cada una
de las cuales tiene una función específica. Al progresar la división celular,
el embrión en desarrollo baja por la trompa de Falopio. Aproximadamente tres
días después llega al útero y se sujeta a la pared uterina, dónde continúa el
desarrollo del embrión humana.



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